El presidente estadounidense Donald Trump instó a una acción federal más firme para evitar la transición de género de menores en Estados Unidos. También exhortó a los legisladores a aprobar leyes para combatir la inmigración ilegal.
El mandatario destacó sus políticas relacionadas con las transiciones de género de menores y sus continuos esfuerzos de deportaciones masivas, pero evitó el tema del aborto durante su discurso del Estado de la Unión, la noche del martes 24 de febrero.
“Nuestra nación ha vuelto: más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”, dijo Trump, aproximadamente un año y un mes después de iniciar su segundo mandato no consecutivo en el cargo.
El presidente también afirmó que ha habido “una tremenda renovación en la religión, la fe, el cristianismo y la creencia en Dios”. Atribuyó la tendencia a “mi gran amigo Charlie Kirk”. La viuda de Kirk, Erika, fue una de las invitadas presentes.
“En memoria de Charlie, todos debemos unirnos para reafirmar que Estados Unidos es una sola nación, bajo Dios, y debemos rechazar totalmente la violencia política de cualquier tipo”, dijo Trump. “Amamos la religión y amamos traerla de vuelta, y está regresando a niveles que nadie realmente pensó que fueran posibles. Es realmente algo hermoso de ver”.
La transición de género de menores:
Algunas de las primeras acciones de Trump como presidente se centraron en lo que él llamó la “ideología de género”, como políticas que restringen a los hospitales proporcionar medicamentos y cirugías de transición de género a menores, y limitar los deportes femeninos de secundaria y universidad únicamente a mujeres y niñas biológicas.
Una de las invitadas al discurso del Estado de la Unión fue Sage Blair, una mujer de Virginia que realizó una transición social cuando tenía 14 años, en 2021. La escuela secundaria pública no informó a sus padres cuando comenzó a identificarse como varón.
Blair huyó de su casa y fue captada por una red de trata sexual en Washington, D.C., y Maryland. Un juez retiró la custodia a sus padres después de que el defensor público los acusara de “malgenerizarla”, y fue enviada a un hogar para menores en Texas, del cual también huyó y volvió a ser víctima de trata sexual. Finalmente regresó a su casa y dejó de identificarse como varón.
“Una Sage confundida huyó de casa”, dijo Trump. “Después de que fue encontrada en una situación horrenda en Maryland, un juez de izquierda se negó a devolver a Sage a sus padres porque no declararon inmediatamente que su hija era su hijo”.
Trump dijo en su discurso que los legisladores deberían estar de acuerdo en que “no se puede permitir que ningún estado arrebate a los niños de los brazos de sus padres y los transicione a un nuevo género contra la voluntad de los padres”, y añadió: “debemos prohibirlo y debemos prohibirlo inmediatamente”.
Trump pidió a los legisladores que se pusieran de pie y aplaudieran si estaban de acuerdo. Los republicanos se levantaron, pero la mayoría de los demócratas permanecieron sentados, tras lo cual el presidente dijo: “Nadie se levanta. Estas personas están locas, se los digo, están locas”.
Mary Rice Hasson, directora del Person and Identity Project del Ethics and Public Policy Center, dijo a EWTN después del discurso que “fue enormemente significativo que el presidente denunciara este aspecto maligno de la ideología de género, que es mucho más generalizado de lo que los padres creen”.
“Muchas escuelas públicas continúan facilitando el rechazo de un niño o niña a su propio sexo y lo ocultan a los padres, a menudo con consecuencias trágicas”, señaló.
Susan Hanssen, profesora de historia en la Universidad de Dallas —una institución católica—, dijo que la reacción del presidente ante la historia de Blair “pareció muy genuina”.
“Expresó sorpresa de que la transición de género siquiera necesitara plantearse como un problema”, afirmó. “Este ha sido un asunto que abordó inmediatamente al entrar en la Casa Blanca, aclarando mediante orden ejecutiva que sólo existen hombre y mujer”.
Deportaciones masivas e inmigración:
Trump redobló su postura sobre las deportaciones masivas durante su discurso, criticó a inmigrantes de Somalia, se atribuyó el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y acusó a los demócratas de apoyar “fronteras abiertas”.
“Después de cuatro años en los que millones y millones de extranjeros ilegales cruzaron nuestras fronteras totalmente sin verificación ni control, ahora tenemos, con diferencia, la frontera más fuerte y segura en la historia estadounidense”, dijo Trump.
El presidente añadió que Estados Unidos “siempre permitirá que las personas entren legalmente, personas que amen nuestro país y trabajen duro para mantenerlo”.
Trump recordó delitos específicos cometidos por inmigrantes que se encontraban en el país de forma indocumentada y pidió al Congreso prohibir las ciudades santuario, que se niegan a colaborar con las deportaciones e imponen sanciones a funcionarios públicos que bloquean la aplicación de las leyes migratorias.
El presidente también pidió al Congreso aprobar una ley que prohíba a los estados otorgar licencias de conducir a inmigrantes que residen en el país indocumentados.
“Muchos, si no la mayoría, de los extranjeros ilegales no hablan inglés y no pueden leer ni siquiera las señales de tránsito más básicas sobre direcciones, velocidad, peligro y ubicación”, dijo, tras referirse a las lesiones sufridas por Dalilah Coleman, una niña que fue atropellada por un camión conducido por un inmigrante que se encontraba indocumentado en el país.
Trump reservó su retórica más agresiva para los inmigrantes somalíes. El gobierno federal está investigando actualmente esquemas de fraude en Minnesota, que la administración alega fueron realizados principalmente por somalíes.
“Los piratas somalíes que saquearon Minnesota nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la falta de ley son la norma, no la excepción”, dijo el presidente.
“Importar estas culturas a través de la inmigración sin restricciones y las fronteras abiertas trae esos problemas directamente aquí, a Estados Unidos, y es el pueblo estadounidense quien paga el precio en facturas médicas más altas, primas de seguros de automóvil, alquileres, impuestos y, quizás lo más importante, en delincuencia”, afirmó. “Nos ocuparemos de este problema. Vamos a ocuparnos de este problema. No estamos jugando”.
La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, quien ofreció la respuesta demócrata al Estado de la Unión, criticó la retórica y las políticas migratorias de Trump.
“Han arrestado y detenido a ciudadanos estadounidenses y a personas que aspiran a ser estadounidenses, y lo han hecho sin una orden judicial”, dijo. “Han separado a madres lactantes de sus bebés. Han enviado a niños … a centros de detención lejanos y han matado a ciudadanos estadounidenses en nuestras calles, y lo han hecho todo con el rostro cubierto para evitar rendir cuentas”.
John White, profesor emérito de política en The Catholic University of America, también criticó la retórica del presidente sobre los somalíes, diciendo a EWTN que “está menospreciando a un grupo de estadounidenses, muchos de los cuales lo apoyaron en 2024”.
En noviembre de 2025, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) emitió un mensaje especial en el que se opuso a “la deportación masiva indiscriminada de personas” y pidió poner fin a “la retórica deshumanizante y la violencia, ya sea dirigida contra inmigrantes o contra las fuerzas del orden”. El mensaje fue aprobado por una votación de 216 a 5.
No hay comentarios:
Publicar un comentario